Una abuela gozando de la polla de su vecino

Esta abuela aunque vive sola no puede quejarse. Su familia no siempre la visita, pero no le importa para nada. Ella prefiere las visitas continuas de su vecino, que además de compañía, le presta su polla y su boca de las que ella goza encantada, y es que ambas hacen maravillas en su cuerpo. Una vieja que aún tiene mucho morbo, no hay duda…